Id ahora a los cruces de los caminos…

En cumplimiento de nuestra misión buscamos hacer presente el misterio de Cristo que sale al encuentro de las personas…

Los miembros de Regnum Christi conocemos casi de memoria el número 8 de nuestros Estatutos. Pero más que un texto para conocer o un concepto para aplicar, es algo para hacer vida. 

Podemos pensar que las maneras de salir al encuentro de las personas son en circunstancias extraordinarias: ir de misiones a un país lejano a dar a conocer a Dios, visitar un hospital o residencia de ancianos donde las personas están solas, o también ir a repartir comida a las personas que no tienen.

Pero Jesús siempre nos saca de nuestros esquemas. En el capítulo 22 de San Mateo nos ofrece la parábola del Rey que convoca un banquete, 

Volvió a hablarles Jesús en parábolas, diciendo: «El reino de los cielos se

parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir.

Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales.

En esta parábola algo dura, nos da muchas lecciones. Entre otras, Jesús nos dice que muchas veces los invitados habituales no acaban viniendo. Me pasa lo mismo – normalmente tengo en mente a los que voy a invitar a un retiro, las personas que vienen habitualmente por el Monasterio Santa Isabel, o otros “convidados habituales”. 

Pero Jesús me cambia constantemente los planes. De repente me llama una persona necesitada que no he visto en tiempo. Me cruzo con una persona que pide confesión en la entrada de la Iglesia. Un hermano de la comunidad me pide apoyo para celebrar una misa. 

Son momentos para acoger, para salir al encuentro. A la vez es una invitación de no solo aguantar sino hacerlo intencionalmente como en el evangelio, “salir a los caminos y reunir a todos los que encontramos, malos y buenos.”

El mismo Papa Francisco nos invita constantemente a salir a las periferias espirituales y humanas. Y en Barcelona hay cada vez más periferias religiosas. En 1998, 8 de cada 10 barceloneses se definían católicos. Ahora son 3. Y solo 1 de cada 10 es practicante.

Nos pone una pregunta seria: ¿cómo hacemos para llegar más allá de los 3 barceloneses de los cuales 2 nos dicen que no? ¿Cómo salimos al encuentro de una Barcelona muy necesitada del amor de Dios?

El pasado domingo 20 de marzo, los formadores de Regnum Christi en Barcelona reflexionamos sobre esta parte de nuestra misión: la acogida. Quizás suena como cosa distinta que “salir al encuentro”. Pero en el fondo es la misma invitación de Jesús.

El Papa Francisco nos ofrece otra clave en su homilía del 13 de noviembre de 2013 relacionada con el banquete de Mateo 22.

Yo voy al banquete, pero no más allá de la recepción, porque quiero quedarme con las dos o tres personas con las que tengo más familiaridad… iEso no lo puedes hacer en la Iglesia! O bien participas plenamente o bien te quedas fuera. No puedes quedarte solamente con lo que te interesa: la Iglesia es para todos, empezando por los que ya he mencionado: los más marginados. iEs la Iglesia de todos!

¡Tenemos que acoger a TODAS las personas empezando por los más necesitadas, lejanas o cercanas! 

En la Iglesia, y de manera específica en el Regnum Christi, Dios nos llama a salir al encuentro de las personas: invitando, recibiendo y apoyando a los que necesitan a nuestra comunidad de apóstoles para experimentar el Amor de Dios.

Y estas personas no son sobre todo las que están en otros países, hospitales, residencias, o sin techo. Son las personas en nuestras universidades, lugares de trabajo, calles y hasta en nuestros hogares y comunidades.

Empezamos por reconocernos acogidos como nos dijo Betty Rivera, miembro del colegio directivo de Regnum Christi y directora territorial de las consagradas en España, en su charla. Si nosotros nos encontramos dentro de la Iglesia, dentro de esta comunidad es porque alguien nos ha salido al encuentro, nos ha acogido. Ante todo ha sido Jesús mismo en los sacramentos, la oración y de mil otras maneras.

Y segundo, estamos llamados a ir y hacer lo mismo:

Quien no vive la gratuidad fraterna, convierte su existencia en un comercio ansioso, está siempre midiendo lo que da y lo que recibe a cambio. Dios, en cambio, da gratis, hasta el punto de que ayuda aún a los que no son fieles, y «hace salir el sol sobre malos y buenos» (Mt 5,45) (Fratelli Tutti, 140).

Es decir, la acogida tiene que brotar un corazón lleno de la experiencia del amor de Dios. Como citó Betty en su charla, “La Iglesia sólo es iglesia cuando existe para los demás” (Dietrich Bonhoeffer). Nosotros sólo podremos evangelizar Barcelona, ser comunidad de apóstoles en cuanto seamos capaces de salir de nuestra propia realidad y acoger la realidad que nos ofrece Jesús y el otro.

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